|
|

Los religiosos de la Compañía de Jesús, llamados
comúnmente “jesuitas”, fuimos fundados por San Ignacio de Loyola mediante la
aprobación en 1540 como orden de la Iglesia Católica por parte del papa Paulo
III. Somos seguidores de Cristo en vida comunitaria consagrada a Él para el
servicio de la fe y la promoción de la justicia.
Descargar la Autobiografía de San Ignacio
IÑIGO
Iñigo López Sánchez, quien adoptaría el nombre de Ignacio,
nació en 1491 en el castillo de Loyola junto a la aldea vasca llamada Azpeitia.
Fue caballero al servicio de Carlos I de España y V de Alemania, "hombre
dado a las vanidades del mundo", "con un grande y vano deseo de ganar
honra" (Autobiografía, 1). Herido en 1521 por una bala de cañón
cuando defendía la fortaleza de Pamplona, fue llevado al castillo de su familia
y se sometió a dolorosas cirugías debido a la fractura de una pierna.
Durante su convalecencia, al no encontrar libros de
caballería se dedicó a leer una vida de Cristo y las vidas de los santos.
| 
|
Cuenta él mismo que "cuando pensaba en aquello del
mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase
seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino
yerbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no
solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aún después
de dejado, quedaba contento y alegre". (Autobiografía, 8). Esta experiencia lo conduciría a la
conversión.

| Su primera decisión fue ir a Jerusalén como peregrino. Una
vez curado se dirigió a pie a la abadía benedictina de Nuestra Señora de
Montserrat cercana a Barcelona. Allí, ante la imagen de María con el Niño
Jesús, veló una noche entera y dejó sus armas de caballero para dirigirse a
Manresa, pequeño poblado de Cataluña donde permaneció de marzo de 1522 a
febrero de 1523 viviendo una experiencia de Dios que alcanzó su momento más
luminoso junto al río Cardoner. | "Y estando allí sentado se le empezaron a
abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino
entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de
cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le
parecían todas las cosas nuevas". (Autobiografía, 30). Él mismo consignaría su experiencia en
el libro de los "Ejercicios Espirituales".
Después de pasar el año 1523 en Jerusalén buscando las
huellas de Jesús, a quien quería "conocer mejor, para imitarlo y
seguirlo", a su regreso se dedicó a estudiar gramática y letras en
Barcelona y Alcalá. Pronto tuvo que afrontar dificultades y fue solicitado por
la Inquisición en Salamanca, donde fue interrogado y declarado inocente. En
febrero de 1528 llegó a París para estudiar en La Sorbona, donde en marzo de
1533 obtuvo el grado de Maestro en Artes, que según la titulación universitaria
lo autorizaba para enseñar filosofía y teología. Desde entonces latinizó su
nombre firmando como "Ignatius".
| 
| IGNACIO 
| En París compartió un cuarto con dos estudiantes: Pedro
Fabro, de Saboya, y Francisco Javier, de Navarra, ambos con 23 años de edad. Se
hicieron amigos y pronto Fabro, designado como su tutor de estudios,
compartiría su deseo de llevar una vida austera en seguimiento de Cristo. Otro
tanto sucedió con Javier, joven de gran ambición en quien hizo mella una frase
de Jesús que le repetía Ignacio con frecuencia: "¿De qué le sirve al
hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?" (Mt 16,26). Otros
estudiantes se unieron al proyecto: el portugués Simón Rodríguez y los
españoles Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Nicolás de Bobadilla. | Oraban juntos,
discutían sobre la vida cristiana y hablaban de "cosas de Dios".
Ignacio les comunicaba lo que había experimentado, principalmente en Manresa, y
suscitaba en ellos el deseo de buscar a Dios.
Fortalecidos por su experiencia espiritual, los siete
amigos deciden lo que van a hacer: servir como sacerdotes, si es posible en
Jerusalén, o si no irán a Roma para presentarse ante el Papa "a fin de que
él los envíe a donde juzgue que será más favorable a la gloria de Dios y
utilidad de las almas". Se dan un año como plazo, tras el cual se
encuontrará en Venecia. El 15 de agosto de 1534 en París, en la capilla de
Montmartre, sellan su proyecto con voto solemne en una misa presidida por
Fabro, ordenado el 30 de mayo.
LA COMPAÑÍA DE JESUS
Ignacio enferma en 1535 y va a recuperarse en su tierra
natal. La cita en Venecia se aplaza entonces para comienzos de 1537. Mientras
tanto el grupo aumenta con los franceses Claudio Jay, Pascasio Broet y Juan
Bautista Codure. Restablecido Ignacio, el 8 de enero de 1537 se encuentran en
Venecia, donde el 24 de junio son ordenados sacerdotes los que aún no lo eran.
La guerra con los turcos dificulta el viaje, y mientras esperan a embarcarse
trabajan pastoralmente y se designan "Compañía de Jesús". Desde
entonces añaden a sus nombres las iniciales S.J. (Societatis Jesu, en latín).
| 
| Como no parte ningún barco se dirigen a Roma, donde se
encuentran en la Pascua de 1538. Ignacio llega con Laínez y Fabro hacia
mediados de noviembre de 1537. A 15 kilómetros de Roma, en la capilla de La
Storta, Ignacio "sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que
Dios Padre lo ponía con Cristo, su Hijo, que no se atrevería a dudar de
esto..." (Autobiografía, 96). A sus compañeros les dijo: "He
visto a Cristo con su cruz a cuestas y a su lado al Padre Eterno que le decía a
su Hijo: 'quiero que tomes a éste como servidor', y Jesús me dijo: 'quiero que
nos sirvas' ".

| Los compañeros son recibidos por el Papa en noviembre de
1538 y se ofrecen para cualquier misión que les confíe. Y siendo de países tan
diferentes, se hacen esta reflexión: “más vale que permanezcamos de tal manera
unidos y ligados en un solo cuerpo, que ninguna separación física, por grande
que sea, nos pueda separar”. Deciden por ello formar una nueva orden religiosa,
cuya primera
"Fórmula del Instituto" es sometida a la consideración de Paulo
III, quien el 27 de septiembre de 1540 firma la bula o documento pontificio de
aprobación.
| El 17 de abril de 1541, después de haber rechazado dos veces el
voto unánime de sus compañeros, Ignacio acepta el cargo de Prepósito (del
latín: puesto delante como guía) General. El 22 de abril los compañeros hacen
votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia, y otro voto especial de
obediencia al Papa para las misiones que les confíe. En 1541 Ignacio fija su residencia en una vieja casa
situada en el centro de Roma frente a una capilla dedicada a Nuestra Señora de
la Estrada. La Compañía de Jesús recibe la responsabilidad de la parroquia, e
Ignacio se instala en tres pequeñas piezas cercanas al presbiterio.
Su
principal trabajo allí fue la redacción de las Constituciones de la Compañía de
Jesús, lo cual hizo hasta su muerte, siempre en proceso de incorporar las
observaciones de sus compañeros y las nuevas experiencias. Su libro de los
Ejercicios Espirituales fue aprobado y recomendado por el Papa Paulo III el 31
de julio de 1548. El 21 de julio de 1550 la Compañía de Jesús obtiene del
Papa Julio III su confirmación como orden religiosa, mediante la bula
aprobatoria de una segunda
Fórmula del Instituto, con un texto ampliado.
| 
| Las misiones se multiplican
en Europa, Asia, África y América.

| El Papa envía a algunos teólogos jesuitas al Concilio de
Trento, convocado para tratar los puntos de discusión suscitados con motivo del
cisma protestante. Ignacio funda instituciones educativas, casas para
catecúmenos judíos y mahometanos, un refugio para mujeres errantes, y organiza
colectas para los pobres y los prisioneros.
A comienzos de julio de 1556, una fatiga extrema lo obliga
a descansar y muere al amanecer del 31 del mismo mes, a los 65 años. Al morir
Ignacio, la Compañía de Jesús contaba en el mundo con 1036 jesuitas, unos
sacerdotes y otros hermanos, distribuidos en 11 Provincias (circunscripciones
territoriales), y con 92 casas de las que 33 correspondían a obras educativas.
Fue canonizado como santo por el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, con
Francisco Javier y Teresa de Ávila. Sus restos reposan en Roma, en la Iglesia
del Gesú. |
|